Boteros anuncian evento autogestionado este 28 de febrero y buscan evitar que una de las tradiciones más emblemáticas del verano desaparezca en medio de cuestionamientos por su organización.

¿Qué está ocurriendo con la Noche Veneciana este 2026?
Este año la tradicional Noche Veneciana enfrenta un escenario de incertidumbre. Según señalaron boteros de Constitución, no existiría claridad respecto a la organización formal del evento ni confirmación pública de apoyos logísticos habituales, lo que generó preocupación en quienes históricamente han sido protagonistas de la celebración.
La polémica no apunta a un conflicto puntual, sino a la falta de definiciones concretas que, a juicio de los boteros, pone en riesgo la continuidad de una tradición profundamente arraigada en la identidad ribereña.
¿Cuál fue la reacción de los boteros ante esta situación?
Lejos de esperar, decidieron actuar. En una reunión donde participaron las dos organizaciones de boteros, acordaron realizar este sábado 28 de febrero el engalanamiento de sus embarcaciones de manera autogestionada.
“No vamos a dejar que esta Noche Veneciana muera”, fue la consigna que marcó el encuentro. Con ello buscan demostrar que la tradición no depende exclusivamente de decisiones administrativas, sino del compromiso de su propia comunidad.
Desde la organización enfatizan que se trata de una acción para resguardar el patrimonio cultural local, entendiendo que esta celebración forma parte del ADN veraniego de la ciudad.
¿Por qué genera tanta sensibilidad la posible suspensión?
La Noche Veneciana no es solo un espectáculo visual en el río Maule. Es una instancia que convoca a familias, turistas, artistas y emprendedores. Además, tras el terremoto y tsunami de 2010, su realización adquirió un simbolismo aún más profundo, convirtiéndose en un signo de resiliencia y reconstrucción social.
Por eso, cualquier señal de debilitamiento organizativo genera inquietud en la comunidad.
¿Qué actividades se contemplan para este sábado?
La jornada incluirá el tradicional arreglo y ornamentación de los botes, además de un llamado abierto a artistas locales para sumarse a la iniciativa. También se evalúa habilitar un escenario en el segundo piso de un catamarán ubicado en la ribera, desde donde se desarrollaría parte del espectáculo.
Con esta decisión, los boteros buscan enviar un mensaje claro: la tradición sigue viva porque la comunidad así lo quiere.
¿Qué deja en evidencia esta situación?
Que existe una tensión entre organización institucional y participación ciudadana. La polémica actual no es de confrontación directa, sino de preocupación por la continuidad. Y frente a esa duda, los protagonistas históricos decidieron tomar el timón.








