El debate ya está sobre la mesa: modificar o eliminar el mecanismo que hoy contiene las alzas podría hacer que los combustibles suban más rápido… y se sientan más fuerte en el día a día.

¿Qué pasaría con el bolsillo de los chilenos si se elimina el Mepco?
Sin el Mepco, las alzas internacionales del petróleo se traspasarían casi de inmediato al precio de las bencinas, lo que significaría aumentos más rápidos y bruscos para los consumidores.
Hoy, este mecanismo actúa como un “amortiguador”: no evita que suban los combustibles, pero sí distribuye el impacto en el tiempo. Sin él, el golpe sería directo… y sin anestesia.
¿Por qué el Gobierno está evaluando cambios?
Desde el Ministerio de Hacienda se advierte que el sistema está generando una fuerte presión sobre las arcas fiscales, especialmente en un escenario de petróleo al alza.
En términos simples: contener el precio de las bencinas hoy implica gastar millones de dólares por semana. Y si el conflicto internacional sigue empujando el petróleo hacia arriba, ese costo podría dispararse.
¿El alza sería inmediata o gradual?
Ese es justamente el dilema. Mantener el sistema implica alzas más lentas, pero con alto costo fiscal. Reducirlo o eliminarlo permitiría aliviar las finanzas públicas, pero trasladaría el aumento más rápido al consumidor.
En la práctica, sin Mepco, los precios serían más volátiles, con subidas más frecuentes y visibles semana a semana.
¿Cómo impactaría esto en la economía diaria?
No se trata solo de llenar el estanque. El alza en los combustibles impacta directamente en el transporte, y eso termina empujando el precio de productos y servicios.
Desde el sector logístico ya advierten que una menor amortiguación en el precio del diésel podría traducirse en un aumento en los costos de distribución… y, finalmente, en lo que paga cada familia.
¿Hay acuerdo político para eliminarlo?
No por ahora. Desde la oposición ya han adelantado que no respaldarán medidas que impliquen quitar un mecanismo que protege parcialmente el bolsillo de las familias.
El debate recién comienza, pero hay algo claro: cualquier cambio al Mepco no será neutro. O lo paga el Estado… o lo pagan, más rápido, las personas.








