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Coronel de Maule y la incertidumbre por el agua

En rutas anteriores hemos disfrutado del patrimonio natural, inmaterial y tangible de Cauquenes, tanto en el casco histórico de su cabeza comunal, como los sectores de Sauzal, Pilén o Coronel de Maule, los cuales hemos recorrido en bicicleta desde el 2015, encontrándonos con ese silencio característico del espacio rural maulino que, para unos es sinónimo de tranquilidad y para otros representa abandono. Recientemente hemos vuelto a pedalear en dichos territorios, encontrándonos con una situación insólita: al conversar con los habitantes de Coronel de Maule en nuestro paso en bicicleta, espontáneamente la palabra “incertidumbre” es tendenciosa en la proyección que ellas y ellos realizan sobre su futuro inmediato. 

Viviendo junto a una cuenca de agua dulce, las(os) habitantes de Coronel de Maule han visto que el agua disponible durante generaciones ha disminuido a caudales mínimos históricos, debiendo recibir apoyo hídrico del municipio local, el que consiste en 1000 litros de agua semanalmente, los cuales deben alcanzar para una familia compuesta por 4 o más personas. La incertidumbre no es una emoción en vano. Según la psicóloga Adela Novoa Balladares, la incertidumbre surge por el “desconocimiento de una condición futura: si bien es una expresión natural y habitual en los seres humanos, es incómoda, pues nos produce una sensación de vulnerabilidad”, agregando que de prolongarse este sentimiento en el tiempo, “ello provocará ansiedad anticipatoria, un miedo sobre lo que podría ocurrir en el futuro, lo que además se suma a la creencia de que éstos miedos, son más grandes que los recursos personales que nos permitirían hacerle frente a la eventual situación futura”.

Ubicada al suroeste de la ciudad de Cauquenes, Coronel de Maule es una pequeña localidad de raigambre e identidad campesina, siendo asociada histórica y culturalmente a las actividades agropecuarias y frutícolas que en su territorio se han desarrollado desde la conquista española, y también a las iniciativas forestales y vitivinícolas que se han masificado en las últimas décadas. 

Pedalear sobre el abandono que existe en Coronel de Maule es un acto libertario, consciente y dirigido al descubrimiento de las claves necesarias para repensar la política y la representatividad, el poder económico, la democracia y sus falencias, el Estado y su ética.

De acuerdo a la información presentada en la “División político administrativa y censal” que sobre la región del Maule ha elaborado el INE (2019), Coronel de Maule se emplaza sobre una superficie de 179 km2 en los que se destaca la cuenca del río San Juan y cuya población es de 714 habitantes. Lo anterior resulta muy llamativo, dado que tal como lo consignan nuestras fuentes (VIII Censo Nacional de Población de Chile) la población de esta localidad alcanzó en 1907 los 6060 habitantes. Es decir, en dicha localidad existe un decrecimiento sostenido de la población, sin que ello tenga una reacción institucional consistente desde los inicios del siglo XX hasta hoy.

Entonces, durante todo un siglo el éxodo rural que se desarrolló en Coronel de Maule y otros territorios buscó mejores expectativas de vida en un contexto urbano, produciéndose una migración que ha despoblado las áreas rurales en la zona central de nuestro país. Muy pocas personas se han quedado a terminar su ciclo de vida en localidades bullentes en el pasado como Curtiduría, Huerta de Maule, Nirivilo o Coronel de Maule, lo que nos hace pedalear en medio de un territorio agrícola despoblado casi por completo, el que nos acoge con la tibia paz del mediodía bajo las vigas de una casona colonial semi destruida. Bajo ese paisaje que podría parecernos desatendido, la tierra recupera buena parte de su antigua vitalidad cuando tiene agua. Y precisamente la escasez de agua es uno de los mayores problemas en el presente, tanto en esta localidad del país como en el mundo entero. Y en el escenario local, dicha problemática esta suscitada en torno a las aguas del río San Juan, afluente a su vez de otro río en problemas, el Cauquenes.

Preguntamos en Coronel de Maule cuándo habían comenzado los problemas hídricos que en dicha comunidad resultaron ser calamitosos y, sin titubeos, todos(as) nos decían que equivocadamente responsabilizaron a los funestos incendios del 2017 de la sequía completa que dicho año afectó al río San Juan. Una vez que los incendios fueron poco a poco controlados y antes de la época de lluvias, el río San Juan volvió a humedecer el empolvado rostro de Coronel de Maule, devolviendo la esperanza a sus habitantes que dependen del agua para vivir. Las huertas, el ganado, las abejas, todos y todas volvían a sonreír tras una temporada en el infierno.

Casi sin agua en la actualidad debido principalmente a la industria vitivinícola, la localidad de Coronel de Maule sueña contar con alguna garantía respecto a que dispondrán del vital elemento para las actuales y futuras generaciones.

Grave problema

Pedaleando en Coronel de Maule visibilizamos el grave problema del agua que afecta a sus habitantes. Quisimos saber si alguna vez las instituciones asociadas al tema hídrico o los grandes medios de comunicación habían venido al pueblo. Nos dijeron que la única vez en que la provincia de Cauquenes tuvo cobertura a nivel nacional fue con la mediática visita que el futbolista Alexis Sánchez y Mayte Rodríguez realizaron a Sauzal en el marco de la ayuda que ambos prestaron a las familias afectadas por los incendios forestales del 2017. ¿Y qué más ha ocurrido desde entonces? Nada más. Salvo un par de menciones honrosas, Coronel de Maule fue casi olvidado, situación que poco a poco comienza a cambiar gracias al actuar consciente y organizado de la comunidad.

Décadas de intensa actividad extractiva, la contaminación del agua y el cambio climático han tenido un impacto directo en la biodiversidad del agua dulce en Coronel de Maule; todos estos impactos amenazan los sistemas fluviales y, en muchos de ellos, han alterado la forma de vida en comunidades como ésta que dependen de un río para su existencia. En ningún lugar es más aguda la crisis de la naturaleza que en nuestras cuencas de agua dulce, y el indicador más claro del daño que estamos haciendo es la rápida disminución de su caudal, debido principalmente a la extracción industrial que realizan diversas empresas del rubro vitivinícola en las llanuras aluviales del río San Juan. A pesar de su importancia para las comunidades locales, “el uso del agua dulce resulta ser a la larga un tema olvidado invariablemente y no se tiene en cuenta en las decisiones de desarrollo que la institucionalidad debería considerar como prioritaria”, argumenta Ricardo Palacios, responsable de la organización “Aire, tierra, agua y vida” (ATAVID – Cauquenes).

La organización “Protectores del río Coronel de Maule” surgió espontánea y reactivamente al observar y sufrir las consecuencias de la notoria disminución del agua en el caudal del río San Juan durante el verano del 2019. Siguiendo la información que por entonces todos y todas de una u otra forma manejaban y entendían, asumieron que lo anterior podría deberse a la sequía y el calentamiento global. No obstante Julia Riffo Ravanal, vecina de Coronel de Maule se unió a otras mujeres y diversos integrantes de la comunidad para conocer con exactitud cuál era el principal motivo que explicaría el brutal descenso del agua en un río en el que muchas generaciones habían vivido, crecido y disfrutado sin problemas. 

Julia Riffo Ravanal nos cuenta que dos empresas vitivinícolas estaban directamente relacionadas en ello: “realizamos un par de caminatas en el borde del río esperando encontrar en él una obstrucción o desviación ilegal, pero al llegar a una de estas viñas (Santa Carolina) nos encontramos con un motor de grandes dimensiones emplazado encima del río, desde el cual se extraía su agua dejándolo prácticamente seco”. Ello fue denunciado en las redes sociales y la reacción a ello marcó un antes y un después en la hasta entonces apacible vida en Coronel de Maule.

Tanto “Protectores del río Coronel de Maule” (PRCM), como diversas organizaciones territoriales en la comuna de Cauquenes coinciden en que el gobierno local debería implementar un “plan de recuperación del agua dulce para la comunidad” para revertir “décadas de declive, protegiendo los ecosistemas de agua dulce amenazados principalmente por la actividad vitivinícola industrial y la extracción excesiva de agua que éstas realizan”, señala Victoria Muñoz Pérez en representación también de PRCM, agregando que “como protectoras del río San Juan en Coronel de Maule hemos organizado dos limpiezas en él y mediante una caravana reciente en el territorio anhelamos sensibilizar a la comunidad en el racional y adecuado uso del agua, promoviendo el respeto a su componente ecológico desde la flora y fauna asociada a sus aguas, como también en el esparcimiento que éste río ha brindado a la comunidad durante generaciones”.

Tal como lo consignan nuestras fuentes, las industrias consumen el 96% del agua en Chile (CNN Chile 2021). Entonces al secarse el río San Juan en Coronel de Maule la institucionalidad responsable del agua y su consumo tendrá que establecer responsabilidades y sanciones.

Tal como lo consignan nuestras fuentes, los ríos y lagos cubren menos del 1% de la superficie de la Tierra, pero sostienen un componente esencial de la biodiversidad del planeta, incluida una cuarta parte de los vertebrados terrestres. Además, “los sistemas de agua dulce apoyan el funcionamiento y la estabilidad de una variedad de ecosistemas, incluidos aquellos que contribuyen al bienestar humano”. Considerando todas esas premisas la autoridad debería tomar parte en el asunto atendiendo a que el agua es, ha sido y seguirá siendo un vital elemento para una comunidad rural agropecuaria como Coronel de Maule que ha visto como dos industrias vitivinícolas están consumiendo más agua de la que les corresponde, perjudicando con ello a la comunidad.

Acelerar la transición hacia una comuna ecológica y climáticamente neutral requiere que la actividad industrial presente en ella sea más resiliente y así incidir positiva y efectivamente en el empleo, el medio ambiente y la sociedad de Cauquenes a largo plazo. Sólo así podremos asegurar que muchos más chilenos, no sólo los de hoy sino también los de mañana, puedan conocer, valorar y disfrutar del patrimonio presente en el territorio, el cual resulta ser un reflejo de nuestra identidad como país y por lo tanto factor de cohesión social. Llegó el momento de velar por el futuro de los ecosistemas, recordando que millones de personas en Asia, África y América del Sur dependen del agua dulce como principal fuente de vida. Pedalear conscientes del mundo en que vivimos es una manera novedosa y multifacética para conocer y evaluar el cambio en la biodiversidad a escala local y lo que frente a ello realizan o no el sector público y privado.

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