La comunidad se reunió a las 03:34 horas para honrar a las víctimas del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010, en una vigilia marcada por el recogimiento, la memoria y el compromiso con la reconstrucción pendiente.

¿Cómo conmemoró Constitución los 16 años del 27F?
En la ribera resiliente de la ciudad, la comunidad de Constitución volvió a reunirse en la Isla Orrego para recordar a las 102 víctimas fatales que dejó el terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero de 2010.
A las 03:34 horas, el mismo instante en que la tierra estremeció a Chile hace 16 años, el sonido solemne de una campana marcó el inicio de la vigilia. Cada campanada representó un nombre. Cada nombre, una historia que sigue viva en la memoria colectiva.
La conmemoración fue organizada por familiares de las víctimas, con el apoyo de la Municipalidad de Constitución a través de su Corporación Cultural, consolidándose como un acto profundamente ciudadano de memoria, unidad y respeto.
¿Qué ocurrió aquella madrugada que cambió para siempre a la ciudad?
El sismo y posterior tsunami arrasaron calles, hogares y proyectos de vida. El mar avanzó con violencia sobre la ciudad costera, dejando 102 vecinos fallecidos y 10 personas que hasta hoy permanecen desaparecidas, tras ser arrastradas mar adentro.
A 16 años, el dolor no desaparece, pero se transforma en memoria activa. Constitución no olvida. Y no quiere olvidar.
¿Qué testimonios marcaron la vigilia?
Uno de los momentos más conmovedores fue el relato de María Contreras, madre de Felipe Sáez Contreras, quien perdió la vida mientras esperaba la tradicional Noche Veneciana en la Isla Orrego.
“Han pasado 16 años y el dolor sigue intacto. Mientras yo viva, su nombre seguirá siendo pronunciado”, expresó, recordando no solo la tragedia, sino también la vida y los sueños de su hijo.
También intervino Sandra Contreras, quien perdió a sus dos hijas y a su pequeña nieta. Su testimonio estremeció a los presentes al señalar que “uno aprende a caminar con el dolor, pero nunca deja de sentirlo”. Ambas mujeres evidenciaron que el duelo no tiene fecha de término, pero que la memoria es una forma de amor que resiste al tiempo.
¿Qué señalaron las autoridades presentes?
Durante la ceremonia, el alcalde Carlos Valenzuela Gajardo, junto a concejales y representantes de fuerzas Armadas y de Orden, depositó una ofrenda floral en el memorial de la Isla Orrego.
El jefe comunal enfatizó que “como ciudad tenemos el deber moral de recordar. Estas 102 vidas forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad”.
Asimismo, sostuvo que la reconstrucción aún no ha concluido, señalando que el Estado mantiene una deuda pendiente con Constitución, ejemplificando con el proyecto del parque fluvial, obra emblemática para la seguridad y el desarrollo urbano que todavía no se finaliza.
Desde el municipio se destacó que esta vigilia, impulsada por las propias familias, reafirma que la memoria es un acto ciudadano que fortalece la identidad local y el compromiso con la prevención y la solidaridad.
¿Qué momentos dieron recogimiento a la ceremonia?
La jornada incluyó un responso encabezado por el cura párroco Gonzalo Aravena Valenzuela, el repique de las 102 campanadas acompañadas por la lectura de cada nombre y un minuto de silencio que envolvió la isla en una quietud profunda.
La música instrumental del piano de Diego Yáñez Castro permitió un espacio íntimo de abrazo y recuerdo entre quienes, año a año, vuelven a ese mismo lugar donde el dolor y la resiliencia conviven.
¿Qué deja esta conmemoración a 16 años del 27F?
Constitución demuestra que la memoria no es solo pasado: es aprendizaje, identidad y esperanza. Cada 27 de febrero, la ciudad se mira a sí misma, reconoce sus heridas y reafirma su capacidad de levantarse.
En la llamada Perla del Maule, el recuerdo de sus 102 hijos e hijas permanece vivo. Y junto a él, la búsqueda de verdad, justicia y reconstrucción plena sigue siendo una tarea pendiente que une a toda la comunidad.








